quarta-feira, 21 de junho de 2017

EL PINTOR DE LA PAMPA


                                                  O PINTOR DE LA PAMPA
                                                   CARLOS MONTEFUSCO
                     EL PINTOR QUE RETRATA LA ESENCIA DE LA VIDA GAÚCHA.



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Considerado por muchos el continuador de la obra de Don Florencio Molina Campos, Carlos Montefusco decidió hace ya veinte años tomar la posta de aquel gran artista argentino
y de tantos otros representantes de nuestra pintura costumbrista como Eleodoro Marenco, Prilidiano Pueyrredón, León Palliere, Rugendas o Monvoisin. Lo une a todos ellos el cariño y la admiración por nuestra gente de campo y por la historia de su Patria.
Fue en su niñez en Avellaneda, cuando conoció los horizontes ilimitados al descubrir la costa del Plata, y tomó contacto por vez primera con la creación divina. Allí la naturaleza enraizó en su alma para siempre.
Contrariamente al gran interés que su obra despierta en el público, sus trabajos originales son muy difíciles de ver por hallarse diseminados entre muchos coleccionistas particulares, tanto argentinos como extranjeros.

En resumen, quien se detenga frente a una obra de este artista argentino viajará por la historia del Río de la Plata, aprenderá los secretos de la vida rural de antaño, se transformará en conocedor de las tareas camperas y llegará a convertirse en un experto en flora y fauna nativa. Todo aderezado con humor, que se desprende de la sutil caricatura que emana de su pincel. 
 

FACAS DE TESOURAS DE TOSQUIA


                                                TESOURAS DE TOSQUIA

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Tesouras de tosquiar, esquilar, tosar ou outra denominação dada às tesouras utilizadas no corte da lã de ovelhas. Há mais de um século essas tesouras foram empregadas na tosquia de ovelhas no Rio Grande do Sul e pelo mundo a fora.
Por o nosso clima ser frio e de boas pastagens de campo nativo, o Rio Grande do Sul possui o maior rebanho de ovelhas do País e certamente também o maior acervo de tesouras de tosquiar.
Com o avanço das técnicas de trabalho e a evolução das ferramentas, antigas tesouras de tosquiar foram substituídas por máquinas com maior desempenho, e esquecidas nos velhos galpões das fazendas.
 
         DOS GALPÕES DAS ESTÂNCIAS PARA A CINTURA DOS GAÚCHOS
 
Já a muito tempo, de forma totalmente artesanal, essas antigas tesouras passaram a ser transformadas em belas facas, verdadeiras ferramentas de trabalho nas mãos dos homens da lida do campo.
As tesouras importadas, produzidas com aço carbono de alto teor, com ligas semelhantes às encontradas nas facas Inglesas e Alemãs da época, despertaram o interesse dos ferreiros e artesãos cuteleiros da zona da campanha no interior do Estado, profissionais qualificados que passaram a transformá-las em facas de excelente qualidade.
 
DESTAQUE ESPECIAL NA CUTELARIA GAÚCHA
A transformação das tesouras de tosquiar em facas, é tarefa trabalhosa e requer profundos conhecimentos na arte da Cutelaria Artesanal.
Algumas características no seu formato original se destacam por exemplo: a tesoura tem curvatura no sentido da ponta e do dorso para o fio e não apresenta toda a dureza que a composição este aço pode oferecer, por desnecessário para o uso das tesouras no oficio da tosquia.
Na transformação da tesoura para a faca, alguns procedimentos são executados para que se obtenha o produto final, a tão desejada faca de tesoura de Tosquia:
  1. Destemperadas
  2. Batidas
  3. Recortadas
  4. Formatadas
  5. Retemperadas
  6. Polidas
  7. Encabadas
  8. Afiadas
 
Os antigos métodos de tempera foram substituídos por tratamento térmico em modernos fornos permitem que o aço das tesouras Inglesas e Alemãs atinjam de 57 a 59 HRC (medida de dureza), possibilitando que esta transformação seja ainda mais satisfatória.

quinta-feira, 20 de abril de 2017

BOLEADAS - INFLUÊNCIA DO PAIS VIZINHOS

 
 
pintura gauchesca con potreadoras montefusco
 
 
Difícil es hoy día, con la pampa alambrada, cruzada de caminos y líneas férreas, imaginar una boleada de las de “antes”.
Estas décimas tratan de rescatar esta actividad uniendo datos que extraídos de diferentes libros y memorias he unificado en este relato.
Diversión para el gaucho en una primera etapa, al tomar las plumas del ñandú un valor importante, dado su requerimiento para adornar los sombreros de las damas y los penachos de los militares, hizo que el gaucho entre changa y changa realizara importantes boleadas como una manera de hacerse de algunos “patacones”.
 
TRADUÇÂO.
 
É difícil, hoje em dia, com os pampa cercado, estradas transversais e ferrovias, imagine uma boleada de "antes".
Estes décimos tentar resgatar essa atividade combinando dados extraídos de diferentes livros e memórias unificaram nesta história. Diversão para o gaúcho em um estágio inicial, tomando penas Nandu valor significativo, dada a sua exigência para adornar chapéus Senhoras e tufos das forças armadas, fez o gaúcho entre Changa e Changa realizar importantes que você boleadas como uma forma para tornar-se alguns "tostones".
 
 
BOLEADAS

El gaucho nunca llevaba
las “bolas” en el recado,
cosa de verse apurado
de un tirón las desataba.
Es así que se colgaba
alguna que otra potrera
a más de las ñanduceras,
para tenerlas seguras,
una o dos en la cintura
y otras más en bandolera. 

Un buen boleador, primero,
elegía en el corral,
de seguro un animal
blando de boca y ligero.
Desechaba del apero
las prendas que no iba a usar
y ahí nomás iba acortar,
para afirmarse en el tiro,
media cuarta del estribo
que está del la’o de enlazar.

Ya con todo preparado,
encaraba el pastizal,
media rienda al animal
para no llegar cansado.
En el sitio señalado,
entre risas y aguardiente,
estaba toda la gente
esperando que un “puntero”
revoleara su sombrero
para partir de repente.

Convocados pa´ bolear,
y sin mediar seña alguna
armaban la “media luna”
y echaban a galopear.
Solo era cosa de arrear
gamas, ñanduces, venados,
que al sentirse atropellados
de semejante manera,
partían a la carrera
muy nerviosos y asustados
Gritos, espuma, sudor.
La pampa que se estremece...
Y entre la paja aparece,
el suri gambeteador,
detrás se escucha un fragor
y envueltos en “polvadera”
bestias y hombres en carrera
y en sus derechas, silbando,
el aire que iba cortando
las temidas ñanduceras.
Con tan solo una mirada,
el gaucho elige su presa,
y con notable destreza
las “bolas” son arrojadas.
Surcan el aire guiadas
por la experiencia que encierra
años de práctica y guerra
y dan contra el avestruz,
que con sus alas en cruz,
boleado, cae en la tierra.

Se detiene con presteza,
tira una pilcha a su lado,
de esta manera ha marcado,
la propiedad de la pieza.
A pura espuela regresa,
para algún último intento
y sudorosos, sedientos,
esos gauchos corajudos,
acaban medios desnudos,
cansados pero contentos.

Es al llegar la oración,
la señal para volver,
y de paso recoger,
lo que voleó en la ocasión.
Una picana, un alón,
todo vale, pesa o suma,
a más de un montón de pluma,
que con placer y alegría
cambiará en la pulpería
por todo lo que consuma.

EL “BOYERITO”


pintura gauchesca carlos montefusco
 
 
EL “BOYERITO”, es en el campo el chico de los mandados y encargado de un sinnúmero de tareas, que aunque parezcan menores, no por ello dejan de ser importantes. Juntar huevos, traer leña, dar de comer a las gallinas y cerdos, acarrear agua, son algunas de sus labores. En cuanto al tambo, es que da el inicio al traer a las lecheras hasta el corral, luego deberá largar los terneros, manear las vacas, apoyar y por último sujetar los terneros a la mano de la vaca.
Yo que he tenido la suerte de ser docente rural durante más de 30 años, los he visto y recibido en la escuela, cansados, con sus manitos curtidas por el frío y el trabajo, muchas veces mal dormidos, pero sin embargo con asistencia completa, claro, en la escuela era el único lugar donde se juntaba con otros chicos para algo tan importante como aprender: “jugar”.


Tradução.
" O Boyerito no campo é o garoto de recados e responsável por inúmeras tarefas, mesmo que pareçam menores, não deixa de ser importante. Recolher os ovos, trazer lenha, alimentando as galinhas e porcos, levar água, são alguns dos seus trabalhos. Quanto à pousada, está dando início a trazer leite para o curral, então você deve largar bezerros, vacas manear, apoio e, finalmente, segurar a mão do bezerro.
  I Eu tive sorte o suficiente para ser professor rural há mais de 30 anos, tenho visto e recebido na escola, cansada, com suas pequenas mãos endurecidas pelo trabalho a frio, muitas vezes mal dormindo, mas com atendimento completo, é claro, na escola era o único lugar onde ele sai com outros amigos para algo tão importante como aprendizado "jogar".

 
 
“BOYERITO DE TAMBO”

Las tres de la madrugada,
fría mañana de mayo,
y el boyerito a caballo
ha comenza’o su jornada.
Blanquea todo la helada,
pero es guapo y no se queja,
la gorra hasta las orejas,
un ponchito remendado
y para el campo ha rumbeado
en su yegua mansa y vieja.

Es su trabajo primero
encerrar a las lecheras
que en fila por la tranquera
se acercan hasta el “chiquero”,
allí balan los terneros
toda la noche encerrados,
y en cuantito se ha bajado,
las maneas acomoda,
y como están duras todas
las soba en el alambrado.

Ahora le toca apoyar,
ya unas vacas ha maneado,
y los “guachos” que ha largado
van sus madres a buscar.
Un rato los va a dejar
que chupen bien los mamones,
ablandando los pezones,
y enseguida va y los ata
a la mano de la vaca
quedando allí a los tirones.

Y ya la gente tambera
Se acerca pa’ la ordeñada,
la gorra bien encajada;
medias hechas de arpillera,
zuecos de suela y madera
en lugar de la alpargata,
balde abollado de lata
y colgando a la cintura
el blasón de esta cultura
que es el banco de una pata.

El sol que viene asomando,
pinta naranjas y rosas;
la leche fluye espumosa
mientras la van ordeñando
y cuando están terminando,
el chico corre al galpón,
ya se trae de un tirón
los yuguillos, las pecheras
y las riendas y anteojeras
que deja en el carretón.

Dos pecheros trae un peón
que enseguida ata al carro
y así cargado de tarros
se va para la estación.
El chico cierra el galpón;
es cerca del mediodía;
y rebosando alegría
va a la cocina, contento.
Hoy... se ganó su sustento,
mañana será otro día.



quarta-feira, 5 de abril de 2017

SER GAÚCHO



SER GAÚCHO ......é muito mais que nascer no Rio Grande do Sul, usar pilcha e sorver chimarrão.

Ser gaúcho é sentir o arrepiar dos pelos do braço logo aos primeiros acordes do Hino Rio-grandense que, em sua mensagem, faz reviver os heróis de uma época, na luta, com doação do próprio sangue, para dignificar este pedaço sagrado de chão, pela devoção daqueles que empunharam lanças, adagas e espingardas, no enfrentamento com o poderio de tropas imperiais adestradas para a guerra, e que, diante dessa disposição, mostraram, por longos dez anos, que venderiam muito caro uma derrota;
Ser gaúcho é lembrar que o movimento farrapo, nascido dentro do peito de cada um dos seus integrantes, uniu patrões e peões, homens e mulheres, ricos e pobres na certeza de que estava em jogo muito mais do que uma simples vontade de mostrar ao poderoso império que nossa gente não estava satisfeita com o tratamento que recebia da coroa. Havia no bojo das reivindicações um pensamento abolicionista, de igualdade entre os homens e de plena liberdade de pensamento;
Ser gaúcho é sentir na bandeira de três cores a manta que aquece o coração no rigor do minuano e que juntamente como o fogo de chão e o chimarrão faz sentir apego a esta querência, com a certeza de que, ao sair, a saudade se tornará companheira inseparável;
Ser gaúcho é sentir necessidade de estender o braço e confraternizar com aquele que está ao nosso lado, na certeza de que "o patrão velho lá de riba" nos quer irmãos, defendendo a mesma causa, embora possamos divergir na maneira de fazê-lo, pois importante é trabalhar no sentimento de fazer crescer esta terra; de fazer brotar da terra ou buscar no oceano e no campo o alimento para ser dividido entre todos, como Cristo um dia fez, com o seu rebanho;
Ser gaúcho é um estado de espírito, de lealdade, capaz de mostrar aos demais povos que sabemos ser humildes e que aceitamos todos como iguais, mas que também sabemos falar no mesmo tom de voz, aos que possam tentar intimidar, quando isso se fizer necessário, para mostrar que respeitamos, mas não temos medo de enfrentamento, especialmente quando querem alijar o sentimento que se apega àquele que aprende amar as raízes e tradições deste Estado;
Ser gaúcho é, finalmente, abraçar com "quebra costelas" os que aqui chegam para se unir e participar do nosso sistema e das nossas tradições. Serão sempre irmãos que chegam e para os quais repassamos a cuia, na prova de paz e do querer bem.
Essa é a razão de encontrarmos, em todos os cantos deste Brasil, um pedacinho do Rio Grande, através de um galpão crioulo, uma cuia e uma bomba, selando amizades e fortalecendo a certeza de que, aqui, no fim do mapa, existe uma querência que propaga o verde-e-amarelo, que se liga ao vermelho, cuja cor, nos faz iguais aos quero-queros, nascidos para guardião do extremo sul.